miércoles, 22 de abril de 2026

COPA O CARA


Aquí tenemos un dibujo muy conocido, en el que cualquiera puede experimentar claramente el problema de la polaridad que aquí se plantea en primer término / segundo término, o, concretamente caras / copa.

Cuál de las dos formas vea dependerá de si pongo en primer término la superficie blanca o la negra.

Si interpreto como fondo la superficie negra, la blanca se sitúa en primer término y veo una copa.

Esta apreciación cambia cuando considero que la superficie blanca es el fondo, porque entonces veo como primer término la superficie negra y aparecen dos caras de perfil.

En este juego óptico se trata de observar atentamente nuestra reacción fijando la atención en una u otra superficie.

Los dos elementos copas / caras están presentes en la imagen simultáneamente, pero obligan al que mira a decidirse por uno o por el otro. O vemos la copa o vemos las caras. A lo sumo, podemos ver los dos aspectos de la imagen sucesivamente, pero es muy difícil verlos simultáneamente con la misma claridad.

Este juego óptico es una buena vía de acceso a la consideración de la polaridad. En este grabado el polo negro depende del polo blanco y viceversa. Si suprimimos del grabado uno de los dos polos (lo mismo da el negro que el blanco), desaparece toda la imagen con sus dos aspectos. También aquí el negro depende del blanco, el primer plano depende del fondo, como la inhalación de la exhalación o el polo positivo de la corriente del polo negativo. Esta absoluta interdependencia de los contrarios nos indica que, en el fondo de cada polaridad, existe una unidad que nosotros, los humanos, no podemos aprehender con nuestra conciencia incapaz de percepción simultánea. Es decir, tenemos que dividir toda unidad en dos polos, a fin de poder contemplarlos sucesivamente.

Y ello da origen al tiempo, simulador que debe su existencia únicamente al carácter bipolar de nuestra conciencia. La polaridades son, pues, dos aspectos de una misma realidad que nosotros hemos de contemplar sucesivamente.

Por lo tanto, cuál de las dos caras de la medalla veamos en cada momento depende del ángulo en el que nos situemos.

Resultat d'imatges per a "dos caras de una moneda"
Sólo al observador superficial se aparecen las polaridades como contrarios que se excluyen mutuamente -si miramos con más atención veremos que las polaridades, juntas, forman una unidad ya que, para poder existir, dependen una de otra -.

La ciencia hizo este descubrimiento al estudiar la luz.

Había sobre la naturaleza de los rayos de la luz dos opiniones contrapuestas: una propugnaba la teoría de las ondas y la otra, la teoría de las partículas.

Cada una de estas teorías excluía a la otra.

Si la luz está formada por ondas no puede estar formada por partículas y a la inversa: o lo uno o lo otro. Después hemos averiguado que esta disyuntiva era un planteamiento erróneo.

La luz es a la vez onda y corpúsculo. Pero también se puede dar la vuelta a la frase: la luz no es ni onda ni corpúsculo. La luz es, en su unidad, solo luz y, como tal, no es concebible por la conciencia polar del ser humano. Esta luz se manifiesta únicamente al observador según el lado desde el que este la contemple, bien onda, bien partícula.
Resultado de imagen de luz onda o corpúsculo


FELIPE V Y CATALINA I

Se cuenta que en 1859 estaba Bismarck en San Petersburgo para conversar con Alejandro III, cuando le despertó la curiosidad una guardia de soldados que, sin justificación aparente, daba vueltas alrededor de un cuadro de jardín del parque. Al preguntarle al zar el porqué de la ronda militar, Alejandro III le confesó que no lo sabía. Él siempre la había visto allí y nunca se le había ocurrido preguntar el motivo. Ningún miembro de la corte rusa supo dar una explicación a aquella extraña costumbre, hasta que un día alguien respondió el interrogante del Canciller de Hierro alemán: más de un siglo atrás, una misión diplomática enviada por Felipe V a Rusia había obsequiado a Catalina I, entre otros presentes, con un rosal de la mejor cepa española, que la emperatriz hizo plantar en el principal lugar del jardín, disponiendo una guardia permanente para protegerlo de todo riesgo. 


Un día, Catalina I murió y más tarde el rosal se secó, pero la ronda de la guardia siguió dando vueltas para siempre alrededor del mismo cuadro de jardín vacío.

Esta historia es un apólogo, es decir, tiene un sentido de fábula aleccionadora para que se vuelva más elocuente y comprensible una verdad importante y nos sirva de enseñanza sobre lo que ocurre con la mayoría de las costumbres y dogmas mentales que nos rigen. Nos sorprendería advertir la frecuencia con que damos vueltas alrededor de patrones de pensamiento o de acción que no tienen razón de ser desde hace ya mucho tiempo, pero que, aun así, están tan arraigados en nuestra forma de ser que ni nos damos cuenta de su existencia, y hasta consideramos imposible prescindir de ellos.

La forma en que encaramos nuestro presente es, en gran medida, el resultado de la solidificación de pensamientos, acciones y estrategias pasadas, cuya revisión aporta claridad a la comprensión de muchas de nuestras dificultades actuales. De la misma manera, abordar reflexivamente los pensamientos y acciones con los que vivimos actualmente servirá a la construcción de la realidad futura.

Atreverse a modificar la guardia del rosal ya inexistente es el gran desafío. Poner la inteligencia y nuestro comportamiento diario al servicio de vivir mejor lo justifica.

(Antiestrategias. Tácticas para el buen vivir -
Claudia Noseda. Doctora en Psicología Clínica.)

COPA O CARA

Aquí tenemos un dibujo muy conocido, en el que cualquiera puede experimentar claramente el problema de la polaridad que aquí se plantea en p...